En Asia, el ginkgo es un árbol divino y símbolo de esperanza, larga vida, fertilidad e invencibilidad. Por esta razón, el árbol del ginkgo se planta desde hace miles de años e en China y Japón en jardines de templos y cerca de santuarios y castillos.
El extenso simbolismo que se relaciona con el árbol del ginkgo también se fundamenta en su sorprendente vitalidad: El “árbol del mundo” ginkgo presenta una enorme resistencia. Esta no sólo permitió que sobreviviera por cientos de millones de años, sino también resiste a la infestación por bacterias y hongos, radioactividad, tormentas de fuego, contaminación y sal para derretir la nieve en las ciudades. En este contexto, el “ginkgo de la bomba atómica” de Hiroshima alcanzó la fama. Se encontró en el área del templo cerca del centro de la explosión y se quemó por completo, pero ya el año después le salieron retoños. |
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