El cuadro clínico es variado e incluye desde el paciente asintomático cuya única preocupación es el problemas estético que comporta la existencia de varices al paciente con la sintomatología característica consistente en piernas pesadas, dolor, calambres y sensación de cansancio permanente que mejora con el reposo, la elevación de la extremidad y el frío y empeora con la bipedestación y el calor. En estadios más avanzados pueden llegar a producirse cambios en la coloración de la piel e incluso de estasis.
Algunos síntomas son:
• Hinchazón de las piernas
• Dolor en las piernas (especialmente después de caminar) incluyendo dolor, pesadez, fatiga y calambres
• Oscurecimiento de la piel de las piernas (rojiza o café)
• Venas varicosas
• Úlceras en las piernas, especialmente en el interior de los tobillos
• Descamación de la piel de las piernas
• Piel dura y correosa en las piernas
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